Ejercicios del suelo pélvico para mujeres: una guía para fortalecerlo y recuperarlo

6 de septiembre de 2026

En resumen

  • Los ejercicios del suelo pélvico pueden ayudar a recuperar la función muscular tras el embarazo y el parto, como parte de un plan de recuperación posparto gradual.
  • El entrenamiento regular puede mejorar el control de la vejiga y los intestinos, incluidas las pérdidas al toser, al levantar peso o al hacer ejercicio.
  • Unos músculos del suelo pélvico fuertes y con buena capacidad de respuesta sostienen los órganos pélvicos y pueden ayudar a reducir los síntomas del prolapso o el riesgo de que se produzca en el futuro.
  • Una activación correcta es más importante que la progresión. La contracción debe sentirse como una elevación y un apretón suaves, sin hacer fuerza, sin contener la respiración ni apretar los glúteos.
  • Los programas seguros comienzan con contracciones controladas en posturas más cómodas, para luego incorporar retenciones más prolongadas, ejercicios de pie y movimientos funcionales. Un profesional sanitario puede guiar esta progresión y hacer un seguimiento de tu práctica a distancia.

Por qué es importante fortalecer el suelo pélvico

Los músculos del suelo pélvico sostienen la vejiga, el intestino y los órganos reproductivos, al tiempo que ayudan a controlar la micción y las deposiciones. Estos músculos también reaccionan cuando aumenta la presión al toser, levantar peso, correr o reír. Una fuerza, resistencia y coordinación adecuadas ayudan al suelo pélvico a gestionar esa presión sin que se produzcan pérdidas ni sensación de pesadez.

El embarazo y el parto pueden distender los músculos del suelo pélvico y los tejidos que los rodean. El fortalecimiento gradual del suelo pélvico puede favorecer la recuperación posparto, ya que ayuda a recuperar el control muscular y a mejorar la confianza a la hora de realizar los movimientos cotidianos. La recuperación varía según se trate de un parto vaginal o una cesárea, por lo que el plan de ejercicios debe tener en cuenta el dolor, las lesiones del parto, la cicatrización quirúrgica y otros factores médicos.

El entrenamiento de los músculos del suelo pélvico puede mejorar los tipos más comunes de incontinencia urinaria, especialmente las pérdidas relacionadas con el esfuerzo físico o con una necesidad repentina de orinar. Un entrenamiento eficaz enseña a los músculos a contraerse con la fuerza suficiente y en el momento adecuado. Las pérdidas persistentes siguen requiriendo una evaluación, ya que pueden influir factores como los hábitos de la vejiga, la tensión muscular, la medicación, las infecciones y otras afecciones de salud.

Un suelo pélvico en buen estado también ayuda a sostener los órganos pélvicos y puede reducir el riesgo o los síntomas del prolapso de los órganos pélvicos. El ejercicio no puede garantizar la prevención ni revertir todos los casos de prolapso, especialmente cuando se producen cambios en el tejido conectivo o un descenso significativo de los órganos. Un fisioterapeuta especializado en salud pélvica puede evaluar la fuerza muscular, la coordinación y la tensión en reposo antes de recomendar un plan adecuado.

Un mayor fortalecimiento no siempre alivia todos los síntomas. Algunas mujeres tienen los músculos del suelo pélvico excesivamente activos y les cuesta relajarlos, lo que puede contribuir a la aparición de dolor pélvico, relaciones sexuales dolorosas, estreñimiento o dificultad para vaciar la vejiga. Cualquier persona que experimente estos síntomas, un abultamiento vaginal, un aumento de la sensación de presión o sangrado inexplicable debería someterse a una evaluación clínica personalizada antes de continuar con los ejercicios del suelo pélvico.

Encontrar y activar los músculos adecuados

Empieza en una posición cómoda en la que puedas reducir al mínimo la intervención de los músculos circundantes. Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados, o túmbate de lado con una almohada entre las rodillas. Relaja el abdomen y respira con normalidad antes de intentar una contracción.

Una contracción correcta se percibe como un ligero apretón alrededor de los orificios vaginal y anal, seguido de un pequeño movimiento ascendente en el interior de la pelvis. Imagina que estás conteniendo los gases mientras contraes ligeramente los músculos hacia dentro. Es posible que notes que la zona situada entre el hueso púbico y el coxis se desplaza hacia dentro, pero no deberías sentir ninguna presión que empuje hacia abajo.

Sigue respirando mientras mantienes la contracción. Es posible que el abdomen se tense ligeramente, pero los glúteos y la parte interna de los muslos no deben impulsar el movimiento. Coloca una mano sobre el abdomen y otra sobre un glúteo para asegurarte de que ninguno de los dos se tense ni se haga cargo de la contracción. Relaja completamente después de cada contracción y deja que el suelo pélvico vuelva a su posición de reposo.

Evita practicar interrumpiendo repetidamente el flujo de orina. Interrumpir el flujo una vez puede ayudarte a identificar los músculos, pero hacerlo con frecuencia puede interferir en el vaciado normal de la vejiga. Si te sientes cómoda realizándote un autoexamen interno, puedes introducir con suavidad un dedo limpio en la vagina para detectar una ligera contracción y un movimiento ascendente durante la contracción.

Empujar hacia abajo es un error muy común. Un abultamiento hacia abajo, una presión pélvica o una sensación similar a la de empujar al ir al baño indican que los músculos se están moviendo en la dirección equivocada. Contener la respiración y tensar el abdomen con fuerza también pueden aumentar la presión hacia abajo. Reduce el esfuerzo, exhala suavemente e intenta una contracción más suave.

La relajación completa es tan importante como la contracción. Los músculos del suelo pélvico que permanecen tensos pueden provocar dolor, urgencia urinaria o dificultad para vaciar la vejiga o el intestino. Los ejercicios de fortalecimiento pueden agravar estos síntomas cuando los músculos no pueden relajarse con normalidad.

La autoidentificación puede seguir siendo incierta incluso con indicaciones claras. Un fisioterapeuta especializado en salud pélvica puede evaluar la contracción, la relajación, la coordinación y la fuerza muscular. Con tu consentimiento, el fisioterapeuta puede realizar un examen interno o utilizar biorretroalimentación para mostrar si estás ejerciendo fuerza, empujando hacia abajo o activando los músculos circundantes. Busca asesoramiento personalizado si las contracciones te causan dolor, no sientes que estás ejerciendo fuerza o sigues sin estar segura tras varios intentos cuidadosos.

Una progresión de ejercicios para principiantes y nivel intermedio

Empieza con contracciones de baja intensidad y aumenta la intensidad solo cuando puedas mantener la técnica correcta sin dolor, presión ni pérdidas. Las dosis que se indican a continuación sirven como punto de partida general. Un fisioterapeuta especializado en salud pélvica puede ajustarlas en función del embarazo, la recuperación posparto, una intervención quirúrgica, los síntomas de prolapso u otras afecciones de salud.

Fase 1. Practica tumbado

Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados. Contrae suavemente el suelo pélvico mientras respiras con normalidad, mantén la contracción durante tres segundos y relaja durante seis segundos. Empieza con cinco repeticiones una o dos veces al día.

Ve aumentando progresivamente hasta llegar a entre ocho y diez repeticiones con pausas de cinco segundos. Dedica a los músculos al menos el mismo tiempo de relajación que de contracción. Mantente en esta fase si sientes que el abdomen, los glúteos o la parte interna de los muslos toman el control, o si la contracción se va atenuando antes de que termine la pausa.

Fase 2. Pasar a la posición sentada

Estar sentado aumenta el efecto de la gravedad, al tiempo que mantiene el cuerpo apoyado. Realiza entre cinco y ocho contracciones, manteniendo cada una durante unos cinco segundos y descansando entre cinco y diez segundos. Mantén ambos pies apoyados y evita encorvarte o contener la respiración.

En esta fase, un profesional sanitario puede prescribir el ejercicio con pelota para el suelo pélvico de la biblioteca de ejercicios dePhysitrack . La pelota sirve de guía para la postura o como señal de retroalimentación mientras coordinas el suelo pélvico con los músculos adyacentes. Sigue las instrucciones del vídeo que se te haya asignado en lugar de apretar con más fuerza, ya que un esfuerzo excesivo de los muslos o los glúteos puede sustituir a la contracción deseada del suelo pélvico.

Fase 3. Añadir contracciones de pie

Estar de pie prepara al suelo pélvico para soportar un mayor peso corporal. Empieza con cinco contracciones controladas de cinco segundos, seguidas de un periodo de relajación igual o más largo. Aumenta progresivamente hasta llegar a entre ocho y diez contracciones de entre cinco y ocho segundos cuando cada repetición te resulte similar.

También puedes añadir cinco contracciones rápidas. Contrae durante aproximadamente un segundo, relaja por completo y haz una pausa antes de repetir. Las contracciones rápidas entrenan una respuesta diferente a la de las contracciones prolongadas, pero la relajación completa sigue siendo importante.

Fase 4. Integrar el movimiento en las tareas cotidianas

Los ejercicios dinámicos enseñan al suelo pélvico a coordinarse con la respiración, la postura y el movimiento. El balanceo pélvico, que se encuentra en la biblioteca de ejercicios de Physitrack, es un ejemplo de ello. Un profesional sanitario puede utilizarlo para combinar un movimiento pélvico suave con una activación muscular controlada, en lugar de entrenar el suelo pélvico de forma aislada.

A continuación, puedes practicar una contracción suave justo antes de toser, levantar peso, hacer sentadillas o pasar de estar sentado a de pie. Empieza con cinco repeticiones lentas y controladas de una misma actividad. Aumenta el rango de movimiento o la resistencia solo cuando puedas respirar con normalidad y evita hacer fuerza.

Avanza cuando completes las repeticiones previstas con un control constante y sin que aumenten los síntomas. No añadas retenciones más largas, más repeticiones ni posiciones más difíciles durante la misma sesión. Cambia una variable cada vez para que tú y tu fisioterapeuta podáis identificar lo que tolera tu suelo pélvico.

Señales de que deberías avanzar, mantener el ritmo o buscar orientación personalizada

Avanza cuando seas capaz de completar cada repetición con un levantamiento limpio, una respiración constante y una relajación total entre contracciones. Tu técnica debe mantenerse constante, sin apretar los glúteos, aguantar la respiración ni hacer fuerza hacia abajo. Aumenta una variable cada vez, como la duración de la contracción, el número de repeticiones, la posición o la dificultad del movimiento.

Mantén el nivel actual cuando la fatiga empiece a alterar tu técnica. Una fatiga muscular leve puede hacer que las contracciones finales parezcan más débiles o más difíciles de mantener. Termina la serie, descansa y reduce la intensidad si no puedes mantener una contracción correcta. Forzar repeticiones de mala calidad puede reforzar el impulso hacia abajo o una tensión excesiva.

Deja de hacer ejercicio y acude a una evaluación individualizada si las contracciones te provocan dolor o empeoran las pérdidas. La presión pélvica, la sensación de pesadez, el abultamiento o la dificultad para relajarte por completo también requieren la orientación de un fisioterapeuta especializado en salud pélvica. Acude inmediatamente al médico si sufres una pérdida repentina del control de la vejiga o del intestino, si notas un nuevo entumecimiento en la zona pélvica o si los síntomas empeoran rápidamente.

Los ejercicios en casa favorecen la recuperación, pero no permiten determinar si los síntomas se deben a debilidad, falta de coordinación o tensión muscular excesiva. Un fisioterapeuta puede evaluar la contracción y la relajación, observar el movimiento y realizar un examen pélvico interno, previo consentimiento informado, cuando sea necesario. De este modo, el profesional sanitario puede adaptar la intensidad de los ejercicios en función de la recuperación tras el parto, el embarazo, una intervención quirúrgica, un prolapso u otros factores de salud.

Apoyo al programa entre visitas

Un programa digital de ejercicios para realizar en casa puede ayudar a tu profesional sanitario a complementar los ejercicios del suelo pélvico entre citas. Con Physitrack, los profesionales sanitarios pueden utilizar el «Home Exercise Program Builder» (creador de programas de ejercicios para realizar en casa) para asignar las contracciones, las posturas y los ejercicios funcionales específicos seleccionados durante tu evaluación.

PhysiApp presenta el programa asignado en casa y registra la realización de los ejercicios, el progreso y las molestias que se hayan notificado. Tu profesional sanitario puede revisar esa información para comprobar si estás siguiendo el plan previsto y cómo responde tu cuerpo. Por ejemplo, un bajo nivel de realización podría requerir una rutina más sencilla, mientras que un aumento de las molestias podría requerir una reevaluación en lugar de una progresión.

El seguimiento a distancia permite realizar ajustes fundamentados, pero no puede confirmar que estés contrayendo los músculos correctos ni sustituir a una exploración de la salud pélvica. Puedes realizar ejercicios del suelo pélvico sin necesidad de una aplicación. El apoyo digital simplemente os proporciona a ti y a tu profesional sanitario un historial compartido para comentar el cumplimiento del tratamiento y realizar cambios entre visitas.

Reflexiones finales

La práctica constante de los músculos adecuados es más importante que las contracciones intensas o una progresión rápida. A lo largo de varias semanas o meses, las contracciones repetidas y bien controladas pueden desarrollar fuerza, resistencia y coordinación para las actividades cotidianas.

El tiempo que tardes en recuperarte dependerá de factores como el embarazo, el parto, los síntomas y tu fuerza inicial. Aumenta la intensidad solo cuando puedas mantener una buena técnica sin sentir dolor, presión ni un empeoramiento de las pérdidas de orina. Un fisioterapeuta especializado en salud pélvica puede evaluar tu función muscular y ajustar el programa cuando el progreso se estanque o los síntomas cambien.

Preguntas frecuentes

¿Con qué frecuencia se deben hacer ejercicios para el suelo pélvico?

La frecuencia de los ejercicios se refiere a la periodicidad con la que realizas las contracciones y los periodos de recuperación que te han prescrito. Un profesional sanitario puede utilizar Physitrack establecer un horario en función de su fuerza, sus síntomas y su recuperación. Muchos principiantes realizan entre una y tres sesiones cortas al día, pero su profesional sanitario podría recomendarle una frecuencia diferente.

¿Cuánto tiempo tardan en surtir efecto los ejercicios del suelo pélvico?

El fortalecimiento del suelo pélvico se desarrolla gradualmente mediante contracciones musculares repetidas y precisas. PhysiApp puede ayudarte a seguir el plan que te han prescrito y a registrar los progresos entre citas. Algunas personas notan cambios en unas semanas, mientras que para lograr una mejora significativa pueden ser necesarios unos meses de práctica constante.

¿Son seguros los ejercicios del suelo pélvico durante el embarazo?

Los ejercicios para el suelo pélvico consisten en contracciones y relajaciones controladas para fortalecer los músculos afectados por el embarazo. Un profesional sanitario puede recomendarte ejercicios adecuados para el embarazo a través de Physitrack y adaptarlos a medida que tu cuerpo vaya cambiando. Si tienes dolor, sangrado, complicaciones durante el embarazo o te han indicado que limites tu actividad, consulta a tu profesional sanitario especializado en maternidad o a tu fisioterapeuta especializado en salud pélvica antes de empezar.

¿Los hombres también necesitan hacer ejercicios para el suelo pélvico?

Los hombres tienen músculos del suelo pélvico que sostienen la vejiga, el intestino y la función sexual. Los profesionales sanitarios pueden utilizar Physitrack para prescribir un programa personalizado para problemas como las pérdidas de orina o la recuperación tras un tratamiento de próstata. Los ejercicios realizados correctamente pueden mejorar el control, pero el dolor pélvico o la dificultad para identificar los músculos requieren una evaluación individualizada.

Kevin Kaminyar
Director global de Crecimiento