La terapia de ventosas en fisioterapia: ¿funciona y cuándo se debe utilizar?

9 de septiembre de 2026

En resumen

  • La terapia de ventosas puede proporcionar un alivio del dolor a corto plazo en algunas afecciones musculoesqueléticas, como el dolor cervical y el dolor lumbar. Sin embargo, los ensayos controlados con tratamiento simulado suelen reducir o eliminar el beneficio observado.
  • Los profesionales sanitarios deben utilizar la terapia de ventosas como complemento del ejercicio terapéutico o la terapia manual, y no como un tratamiento independiente. La evidencia de mejoras funcionales duraderas sigue siendo limitada.
  • La ventosaterapia seca aplica succión sin perforar la piel. La ventosaterapia húmeda utiliza pequeñas incisiones y rara vez se utiliza en la fisioterapia convencional de Estados Unidos.
  • Los fisioterapeutas suelen denominar a la técnica de ventosas en seco dinámicas «descompresión miofascial». La aplican sobre el tejido afectado y la combinan con movimientos activos, a diferencia de las ventosas que se utilizan como tratamiento aislado en centros de spa o de medicina tradicional.

¿Qué es la terapia de ventosas?

La terapia de ventosas utiliza presión negativa en el interior de una ventosa para elevar la piel y el tejido blando subyacente. Las ventosas pueden ser de cristal, silicona o plástico. Los profesionales sanitarios varían la succión, la colocación y la duración del tratamiento en función de la zona a tratar y de la respuesta del paciente.

  • La ventosaterapia seca aplica succión sin perforar la piel. Los fisioterapeutas suelen recurrir a esta técnica con mayor frecuencia, ya que evita el contacto con la sangre y puede integrarse en una sesión de terapia manual.

  • En la ventosaterapia estática se dejan una o varias ventosas colocadas durante un periodo determinado. La succión provoca las conocidas marcas circulares, que reflejan cambios en los pequeños vasos sanguíneos cercanos a la piel, y no los moratones habituales causados por un golpe.

  • La ventosaterapia dinámica consiste en desplazar una ventosa sobre la piel lubricada o en combinar la succión con un movimiento activo. En la literatura sobre fisioterapia, este enfoque se denomina a menudo «descompresión miofascial», ya que el profesional se centra en las restricciones de movimiento entre la piel, la fascia y el músculo.

  • La ventosaterapia húmeda combina la succión con pequeñas incisiones en la piel para extraer sangre. Las clínicas de fisioterapia convencionales de EE. UU. rara vez la utilizan, ya que la exposición a la sangre plantea riesgos de infección y las normas estatales sobre el ámbito de actuación profesional pueden restringir esta técnica.

  • La ventosaterapia pulsátil utiliza un dispositivo mecánico que varía repetidamente la presión de succión. Los investigadores la han estudiado para el tratamiento del dolor musculoesquelético, pero los profesionales clínicos la utilizan con menos frecuencia que la ventosaterapia seca convencional.

Los fisioterapeutas suelen utilizar la descompresión miofascial como parte de un plan clínico. Seleccionan un tejido objetivo, ajustan la dosis, reevalúan el movimiento y combinan la técnica con ejercicios u otros tratamientos manuales. En los centros de spa y en la terapia de ventosas tradicional de acupuntura pueden utilizarse ventosas similares, pero esas sesiones pueden perseguir objetivos terapéuticos distintos y pueden ofrecer la terapia de ventosas como un servicio independiente.

¿Funciona la terapia de ventosas? Lo que realmente demuestran los datos científicos

La terapia de ventosas puede reducir el dolor musculoesquelético a corto plazo, especialmente inmediatamente después del tratamiento. Las revisiones sistemáticas señalan una reducción del dolor lumbar, cervical, de la osteoartritis y del dolor musculoesquelético crónico en general. Algunos estudios también indican una mejora en la amplitud de movimiento o en los índices de discapacidad. Sin embargo, los investigadores suelen comparar la terapia de ventosas con la ausencia de tratamiento o con la atención habitual, lo que no permite diferenciar el efecto de la succión de las expectativas, la atención del profesional sanitario y la variación natural de los síntomas.

Los ensayos controlados con tratamiento simulado ofrecen un panorama más cauto. Cuando los investigadores comparan la ventosaterapia real con una imitación convincente, las diferencias en cuanto al dolor, la función física, la movilidad y la calidad de vida suelen reducirse o desaparecer. Un procedimiento simulado puede reproducir la presión, el tacto, los rituales del tratamiento y las expectativas del paciente sin aplicar la dosis de succión prevista. Esos efectos comunes pueden explicar parte de la mejoría observada en comparación con los controles sin tratamiento.

La calidad de los estudios también limita la certeza de los resultados agrupados. Los ensayos utilizan diferentes tipos de ventosas, presiones de succión, duraciones de las sesiones, programas de tratamiento y grupos de comparación. Muchos estudios incluyen muestras pequeñas o presentan un riesgo de sesgo. La combinación de esos estudios puede dar lugar a un efecto medio positivo sin que se pueda determinar qué técnica funciona, quién se beneficia de ella o cuánto tiempo dura la mejora.

La evidencia actual respalda el uso de las ventosas como complemento opcional para el alivio de los síntomas a corto plazo. Un fisioterapeuta puede recurrir a ellas cuando la reducción temporal del dolor o la mayor facilidad de movimiento de los tejidos ayudan al paciente a tolerar los estiramientos, la terapia manual o el ejercicio terapéutico. La evidencia sigue siendo más débil en lo que respecta a mejoras duraderas en la función, cambios sostenidos en la movilidad o el uso de las ventosas como tratamiento independiente. Los profesionales sanitarios deben valorar su utilidad en función de si se mantiene un progreso cuantificable a lo largo de la rehabilitación activa, y no basándose únicamente en el dolor temporal, las marcas en la piel o un cambio inmediato en la sensibilidad.

Ideal para: afecciones y casos en los que los profesionales de la fisioterapia utilizan la terapia de ventosas

Los fisioterapeutas suelen utilizar las ventosas para aliviar los síntomas a corto plazo o para mejorar la movilidad de los tejidos antes de iniciar el tratamiento activo.

  • Dolor miofascial y puntos gatillo. La ventosaterapia en seco puede reducir temporalmente el dolor y la sensibilidad localizados, lo que puede hacer que el movimiento o el tratamiento manual resulten más tolerables.

  • Tensión muscular y deslizamiento fascial restringido. Las ventosas, ya sean estáticas o móviles, ejercen succión sobre la piel y el tejido blando subyacente. Los profesionales sanitarios pueden recurrir a esta técnica cuando la restricción tisular limita el rango de movimiento cómodo.

  • Tejido cicatricial y movilidad de las adherencias. Un fisioterapeuta puede mover las ventosas alrededor de una cicatriz completamente curada para tratar la movilidad limitada de la piel. La terapia con ventosas no debe aplicarse sobre heridas abiertas ni sobre tejido que no se haya curado por completo.

  • Preparación para la terapia manual. La terapia con ventosas puede preceder a la movilización articular, al tratamiento de los tejidos blandos o a los estiramientos cuando el dolor y la defensa muscular interfieren en el tratamiento.

  • Preparación para el ejercicio terapéutico. Los cambios a corto plazo en el dolor o la movilidad pueden ayudar al paciente a realizar ejercicios de fortalecimiento y movilidad con menos molestias. El ejercicio aborda entonces los déficits de capacidad y movilidad que la terapia de ventosas no puede tratar por sí sola.

Las pruebas apuntan a un posible alivio del dolor a corto plazo, pero los resultados sobre una mejora funcional duradera siguen siendo limitados. La terapia de ventosas funciona mejor como complemento dentro de un plan más amplio de fisioterapia que como tratamiento independiente.

En qué se diferencia, en la práctica, la técnica de ventosas aplicada por fisioterapeutas de la que se utiliza en los spas o en acupuntura

El fisioterapeuta adapta la terapia de ventosas en función del objetivo del tratamiento y de la respuesta del paciente. El profesional ajusta la intensidad de la succión, la duración de la aplicación, la colocación de las ventosas y si estas permanecen fijas o se desplazan sobre el tejido. La respuesta de la piel, las molestias y los cambios en el movimiento sirven de guía para la siguiente aplicación. Las marcas más oscuras no indican que el tratamiento sea más eficaz.

La progresión depende de una reevaluación, más que de una rutina fija. El profesional sanitario puede comenzar con una succión más suave o una aplicación más breve, y luego aumentar la intensidad si el paciente la tolera y muestra una respuesta positiva. El fisioterapeuta también puede cambiar la zona de tratamiento o la técnica cuando la terapia con ventosas no logre aliviar el dolor ni mejorar la movilidad.

La terapia clínica con ventosas suele dar paso directamente al tratamiento activo. Es posible que el paciente mueva una articulación mientras las ventosas siguen colocadas y, a continuación, realice ejercicios de estiramiento o fortalecimiento tras retirarlas. El fisioterapeuta puede volver a evaluar ese mismo movimiento doloroso o limitado para determinar si la terapia con ventosas ha creado una oportunidad propicia para el ejercicio.

Las sesiones de spa o de acupuntura pueden ofrecer la terapia de ventosas como servicio principal. La fisioterapia la integra en un plan basado en objetivos funcionales, ejercicios terapéuticos y reevaluaciones. La terapia de ventosas puede reducir los síntomas el tiempo suficiente como para facilitar la práctica de movimientos, pero es poco probable que las sesiones pasivas repetidas por sí solas aborden la fuerza, la coordinación o la tolerancia a la actividad que subyacen a una limitación duradera.

El papel de la terapia de ventosas en un plan de cuidados integral

La terapia de ventosas resulta más adecuada como tratamiento complementario que brinda una oportunidad a corto plazo para la rehabilitación activa. Si el paciente nota una disminución del dolor o una mayor facilidad de movimiento tras el tratamiento, el fisioterapeuta puede aprovechar ese margen de tiempo para practicar movimientos y tareas de carga relacionadas con los objetivos del paciente. La terapia de ventosas por sí sola no puede proporcionar el fortalecimiento repetido, la práctica del control motor ni la exposición a la actividad necesarios para lograr un cambio funcional duradero.

Un programa de ejercicios en casa refuerza los movimientos aprendidos durante la visita. Por ejemplo, tras la aplicación de ventosas para la rigidez de la pantorrilla pueden realizarse ejercicios de movilidad del tobillo y ejercicios progresivos de carga en la pantorrilla. A continuación, el paciente puede repetir una versión adecuada de estos ejercicios en casa. La práctica constante ayuda al fisioterapeuta a evaluar si la mejora en el movimiento se mantiene una vez que desaparecen los efectos inmediatos de las ventosas.

Las herramientas digitales pueden facilitar la prescripción y el seguimiento de ese programa de ejercicios. Physitrack Ofrece a los profesionales sanitarios una biblioteca de ejercicios y un generador de programas de ejercicios para realizar en casa, con el fin de crear planes estructurados que los pacientes puedan seguir entre visitas. El profesional sanitario sigue siendo quien elige los ejercicios, la frecuencia y la progresión en función de la evaluación y la respuesta del paciente.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo duran las marcas de las ventosas?

Las marcas de las ventosas se deben a la reacción de los pequeños vasos sanguíneos ante la succión y, por lo general, desaparecen en unos días o en aproximadamente una semana. Las marcas más oscuras o la piel sensible pueden tardar más tiempo en desaparecer. Los pacientes deben ponerse en contacto con su médico si el dolor, la hinchazón, la aparición de ampollas o los cambios en la piel empeoran.

¿Con qué frecuencia se puede realizar la terapia de ventosas?

En los estudios no existe un esquema de dosificación estandarizado para la frecuencia de las ventosas. En la práctica, el fisioterapeuta planifica las sesiones en función de la respuesta cutánea, los objetivos del tratamiento y el estado de salud general, y espera a que desaparezcan las marcas y cualquier irritación cutánea provocada por la sesión anterior. La evaluación individualizada ayuda a evitar el tratamiento repetido de tejidos que aún no se han recuperado.

¿Duele la terapia de ventosas?

La terapia de ventosas suele provocar una sensación de presión, tirón o sensibilidad temporal, más que un dolor agudo. Una succión fuerte o el movimiento sobre tejido sensible pueden resultar incómodos. Los pacientes deben informar a su fisioterapeuta si sienten dolor, para que este pueda reducir la succión o interrumpir el tratamiento.

¿Se puede combinar la terapia de ventosas con otros tratamientos de fisioterapia?

Los fisioterapeutas suelen combinar la terapia de ventosas con la terapia manual, los ejercicios de movilidad y el ejercicio terapéutico. La terapia de ventosas puede reducir temporalmente las molestias o las restricciones tisulares antes de realizar movimientos activos. A continuación, el ejercicio ayuda a consolidar la movilidad y las mejoras funcionales.

¿Quiénes deben evitar la terapia de ventosas?

La terapia de ventosas puede no ser adecuada en caso de heridas abiertas, infecciones, piel frágil, lesiones recientes o zonas con alteración de la sensibilidad o la circulación. Las personas con trastornos hemorrágicos, problemas de coagulación o que tomen anticoagulantes deben someterse a una evaluación médica y clínica. Un fisioterapeuta puede revisar el historial médico y elegir una alternativa más segura cuando sea necesario.

Kevin Kaminyar
Director global de Crecimiento