Perspectivas

Pacientes con cáncer de mama y fisioterapia

Octubre 24, 2025
Cuatro mujeres sonrientes con camisetas rosas y cintas de concienciación sobre el cáncer de mama, de pie al aire libre

Los tratamientos contra el cáncer de mama -ya sean quirúrgicos, radioterápicos, quimioterápicos u hormonales- aportan notables avances en la supervivencia, pero a menudo dejan a las pacientes con problemas funcionales y sistémicos a largo plazo.

En este artículo se describen los problemas más frecuentes tras el tratamiento, las intervenciones basadas en la evidencia y las directrices prácticas para el tratamiento fisioterapéutico de las pacientes con cáncer de mama.

Problemas comunes tras el tratamiento del cáncer de mama

Deficiencias de las extremidades superiores
  • Restricción de la amplitud de movimiento (ROM) del hombro: Afecta con frecuencia a la flexión, abducción y rotación externa, dificultando tanto las actividades cotidianas como el posicionamiento para la radioterapia.
  • Linfedema (BCRL): Afecta al 20-25% tras la disección de los ganglios linfáticos axilares, y al ~5% tras la biopsia centinela. Reduce el funcionamiento físico y social, causa dolor y puede provocar infecciones recurrentes (erisipela).
  • Debilidad e inestabilidad muscular: Pérdida de hasta un 25% de fuerza, que a menudo provoca disfunciones en el hombro.
  • Formación de cordones axilares (Cording/AWS): Cordones dolorosos que restringen la movilidad y que a veces se extienden más allá del codo.
  • Síndromes de dolor: Incluye el síndrome de dolor post-mastectomía (SDPM).
  • Adherencias cicatriciales: Restringen la movilidad y el flujo linfático.
  • Cambios sensoriales: Entumecimiento, hormigueo y parestesia debidos a lesiones nerviosas o quimioterapia.
Esquema del sistema linfático en el que se muestran los cordones axilares (AWS) a lo largo de la parte interna del brazo, con un círculo ampliado que resalta las estructuras de los cordones situadas bajo la piel.
La formación del cordón axilar, también conocida como síndrome del cordón o de la telaraña axilar (AWS), es una complicación que puede producirse tras una intervención quirúrgica por cáncer de mama, en particular en procedimientos que implican la extirpación de los ganglios linfáticos axilares.
Cuestiones sistémicas y corporales
  • Fatiga relacionada con el cáncer (CRF): Fatiga persistente, a menudo de larga duración.
  • Cambios posturales: Posturas de protección (cifosis, protracción de hombros) frecuentes tras la cirugía.
  • Polineuropatía inducida por la quimioterapia: Ocurre en el 30-60% de los pacientes y provoca problemas de equilibrio y caídas.
  • Problemas musculoesqueléticos generales: Dolor crónico y movilidad reducida.
  • Cambios de peso: El aumento de peso es frecuente durante el tratamiento.
  • Lesión pulmonar inducida por radiación: Disnea y opresión torácica en ~1-5% debido a fibrosis pulmonar.

Intervenciones fisioterapéuticas clave

Tratamiento del linfedema

La Terapia Descongestiva Compleja (TDC) es el estándar de oro. Combina:

  • Drenaje linfático manual (DLM)
  • Terapia de compresión (prendas, vendajes)
  • Ejercicios con respiración diafragmática
  • Mantenimiento de la piel
  • Educación del paciente

Ejercicio (pruebas de grado A):

  • Seguro y eficaz, tanto para entrenamiento aeróbico como de resistencia.
  • El entrenamiento de resistencia progresiva mejora la fuerza sin aumentar el riesgo de linfedema.
  • Deben utilizarse prendas de compresión durante el ejercicio.

Terapia de compresión:

  • Primera línea para el linfedema precoz (estadio I).
  • CDT para estadios moderados a tardíos (II-III).
Ejercicio y terapia deportiva
  • Se recomiendan 150 minutos semanales de actividad moderada.
  • El ejercicio aeróbico y de resistencia es seguro entre 4 y 8 semanas después de la cirugía, dependiendo del procedimiento.
  • El ejercicio es eficaz contra la CRF y la CIPN.
  • El entrenamiento del equilibrio y la destreza ayuda a los pacientes con neuropatía.
Terapia cicatricial
  • Movilización manual de la cicatriz, masaje y estiramientos (tras la cicatrización de la herida, ~4-6 semanas).
  • Previene las restricciones, el dolor y las alteraciones del flujo linfático.
Postura y movilidad del tronco
  • La facilitación neuromuscular propioceptiva (FNP) y las correcciones basadas en el espejo ayudan a restablecer la postura erguida.
  • Ejercicios como el «juego del bloque» y el deslizamiento por la pared favorecen el control del tronco y el fortalecimiento del serrato anterior.
Asistencia respiratoria

Para pacientes con lesión pulmonar inducida por radiación:

  • Respiración diafragmática
  • Entrenamiento de resistencia
  • Estiramiento pulmonar («postura de la luna»)
  • Movilización de secreciones y tos eficaz

Pautas fisioterapéuticas a lo largo del proceso oncológico

I. Prehabilitación (antes del tratamiento)
  • Objetivos: Mejorar la amplitud de movimiento, la fuerza y la preparación psicológica.
  • Intervenciones: Ejercicios de hombro, marcha nórdica, técnicas de relajación.
II. Fase postoperatoria (período hospitalario inicial)
  • Objetivos: Prevenir problemas circulatorios, edemas y complicaciones pulmonares.
  • Iniciar la movilización el día 1 (excepto después de cirugías reconstructivas).
  • Comience los ejercicios de brazo/muñeca/codos pronto; retrase los ejercicios de hombro hasta el día 3-5 dependiendo del tipo de cirugía.
  • Respiración suave y ejercicios de profilaxis de la trombosis.
III. Fase de rehabilitación (ambulatoria temprana y tardía)
  • Recuperación del ROM: Programa diario en casa durante al menos 3 meses.
  • Cuidados del linfedema: CDT con compresión adaptada.
  • Ejercicio terapéutico: Resistencia, resistencia y terapia deportiva segura.
  • Fatiga y neuropatía: Entrenamiento de resistencia de baja intensidad, marcha, equilibrio y destreza.
  • La corrección postural y la terapia cicatricial son esenciales para la funcionalidad a largo plazo.

Resumen de las directrices de fisioterapia

  • Prehabilitación: Mejorar la forma física, la amplitud de movimiento y la preparación mental.
  • Postoperatorio: Iniciar movilización precoz, proteger de edemas y complicaciones pulmonares.
  • Entrenamiento ROM: Ejercicios diarios para recuperar la movilidad del hombro, imprescindibles antes de la RT.
  • Tratamiento del linfedema: CDT (compresión, ejercicio, cuidado de la piel, educación; MLD opcional).
  • Terapia de ejercicios: Aeróbico + resistencia; seguro con compresión; ≥150 minutos/semana.
  • Cicatrización y trabajo postural: Técnicas manuales, estiramientos, estrategias de corrección postural.
  • Complicaciones sistémicas: Ejercicio adaptado para la fatiga, la neuropatía y la lesión pulmonar.
  • Vigilancia: Seguimiento continuo para la detección precoz del linfedema y otras complicaciones.

Las pacientes con cáncer de mama suelen enfrentarse a dificultades que van más allá de las limitaciones físicas. Su trayectoria se caracteriza no solo por el dolor, la fatiga y las limitaciones de movilidad, sino también por el malestar emocional, el miedo y los cambios en la autoimagen. Como fisioterapeutas, es fundamental que reconozcamos esta doble carga. Nuestro papel va más allá de la recuperación de la función: también formamos parte del sistema de apoyo más amplio del paciente. Al combinar intervenciones físicas basadas en la evidencia con empatía, ánimo y respeto por el estado mental y emocional de cada persona, podemos ayudar a los pacientes a recuperar la independencia, la confianza y la calidad de vida. Apoyar tanto al cuerpo como a la mente garantiza que la recuperación no se limite a la mera supervivencia, sino que se centre en vivir bien.

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Monika Chmiel
Gestor de contenidos clínicos